LA VIDA INUTIL DE PITO PEREZ JOSE RUBEN ROMERO PDF

Y me voy porque ya tengo el gaznate seco. Venga, pues, el importe de la botella, que hoy lo tengo bien ganado. Mi madre me tenia muy sujeto y no me dejaba salir a la calle por miedo de que me perdiera, en el recto sentido de la palabra. Entre al comercio y Pero no tengo mucha confianza en mi sistema, porque se de sobra que lo que la vida obsequia con una mano, lo quita con la otra.

Author:Shaktim Nagore
Country:Honduras
Language:English (Spanish)
Genre:Technology
Published (Last):19 May 2015
Pages:39
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Era Pito Prez, absorto en la contemplacin del paisaje. Sus grandes zapatones rotos hacan muecas de dolor; su pantaln pareca confeccionado con telaraas, y su chaqueta, abrochada con un alfiler de seguridad, peda socorro por todas, las abiertas costuras sin que sus gritos lograran la conmiseracin de las gentes. Un viejo carrete de paja nimbaba de oro la cabeza de Pito Prez. Debajo de tan miserable vestidura el cuerpo, aun ms miserable, mostraba sus pellejos descoloridos; y el rostro, plido y enjuto, pareca el de un asceta consumido por los ayunos y las vigilias.

Qu hace usted en la torre, Pito Prez? Vine a pescar recuerdos con el cebo del paisaje. Pues yo vengo a forjar imgenes en la fragua del crepsculo. Le hago a usted mala obra? Hombre, no. Y yo a usted? Subimos a la torre con fines diversos, y cada quien, por su lado, conseguir su intento: usted, el poeta, apartarse de la tierra el tiempo necesario para cazar los consonantes catorce avecillas temblorosas de un soneto.

Yo, acercarme ms a mi pueblo, para recogerlo con los ojos antes de dejarlo, quiz para siempre; para llevarme en la memoria todos sus rincones; sus calles, sus huertas, sus cerros. Acaso nunca ms vuelva a mirarlos! Otra vez a peregrinar, Pito Prez? Qu quiere usted que haga! Soy un pito inquieto que no encontrar jams acomodo. Y no es que quiera irme; palabra. Me resisto a dejar esta tierra que, al fin de cuentas, es muy ma.

Oh, las carnitas de Canuto! Oh, el menudo de la ta Susa! Oh, las tortas de coco de Lino, el panadero! Pero acabo de dar fin a una larga y azarosa borrachera, y mis parientes quieren descansar de mi persona, lo mismo que todo el pueblo.

Cada detalle me lo demuestra: en las tiendas ya no quieren fiarme; los amigos no me invitan a sus reuniones, y el Presidente Municipal me trata como si fuera el peor de los criminales. Por qu cree usted que me dobl la condena que acabo de cumplir? Pues porque le hice una inocente reflexin, a la hora de la consigna. El dijo su sentencia salomnica: para Pito Prez, por escandaloso y borracho, diez pesos de multa, o treinta das de prisin, a lo que yo contest con toda urbanidad: pero, seor Presidente, qu va usted a hacer con el Pito adentro tantos das?

El seor Presidente me dispar toda la artillera 2 de su autoridad, condenndome a limpiar el retrete de los presos durante tres noches consecutivas. No ha observado usted que la profesin de dspota es ms fcil que la de mdico o la de abogado?

Primer ao: ciclo de promesas, sonrisas y cortesas para los electores; segundo ao: liquidacin de viejas amistades para evitar que con su presencia recuerden el pasado, y creacin de un Supremo Consejo de Lambiscones; tercer ao: curso completo de egolatra y megalomana; cuarto y ltimo ao: preponderancia de la opinin personal y arbitrariedades a toda orquesta. A los cuatro aos el ttulo comienza a hacerse odioso, sin que universidad alguna ose revalidarlo.

Es usted inteligente, Pito Prez, y apenas se concibe cmo malgasta usted su vida bebiendo y censurando a los dems. Yo soy amigo de la verdad, y si me embriago es nada ms que para sentirme con nimos de decirla: ya sabe usted que los muchachos y los borrachos Agregue usted a esto que odio las castas privilegiadas. Venga, sintese usted, y vamos a platicar como buenos amigos. De acuerdo. Nuestra conversacin podra titularse: Dilogo entre un poeta y un loco. Nos sentamos al borde del campanario, con las piernas colgando hacia fuera.

Mis zapatos nuevos junto a los de Pito Prez brillaban con su necio orgullo de ricos, tanto, que Pito los mir con desdn y yo sent el reproche de aquella mirada. Nuestros pies eran el compendio de todo un mundo social, lleno de injusticias y desigualdades. Por qu dijo usted que nuestra conversacin sera el dilogo entre un poeta y un loco?

Porque usted presume de poeta y a m me tienen por loco de remate en el pueblo. Aseguran que falta un tornillo a toda mi familia. Qu barbaridad! Dicen que mis hermanas Herlinda y Mara padecen locura mstica y que por eso no salen de la iglesia; afirman las gentes que Concha est tocada porque pasa los das enseando a los perros callejeros a sentarse en las patas traseras y a un gato barcino que tiene, a comer en la mesa con la pulcritud de un caballero; Josefa se tir de cabeza a un pozo dizque porque estaba loca; y Dolores se enamor de un cirquero por la misma causa, segn la infalibilidad de esos Santos Padres que andan por all sueltos.

Joaqun, el sacerdote, no quiere confesar a las beatas, porque est loco, y yo me emborracho, canto, lloro y voy por las calles con el vestido hecho jirones porque estoy loco!

Qu lgica tan imbcil! Locos son los que viven sin voluntad de vivir, tan slo por temor a la muerte, locas las que pretenden matar sus sentimientos y por el qu dirn no huyen con un cirquero; locos los que martirizan a los animales en lugar de ensearles a amar a los hombres no es cierto, hermano de Ass?

Prefiero a mi familia, de chiflados y no a ese rebao de hipcritas que me ven como animal raro porque no duermo en su majada, ni balo al unsono de los otros. Pero una cosa es que algunos lo juzguen loco y otra que usted viva haciendo extravagancias y perdone que se lo diga con tanta franqueza sin que le importe su buena fama. Para qu le sirve su inteligencia? Qu inteligencia ni qu demontre!

Lo cierto y usted no lo creer es que soy un desgraciado. Mi mala suerte me persigue desde que nac y todo lo que emprendo me sale al revs de como yo lo he deseado.

Pero no vaya usted a pensar que por eso bebo; me emborracho porque me gusta, y nada ms. S tengo algn talento, lo aplico en encontrar los medios para que la bebida me resulte de balde, y as obtengo un doble placer. Cmo goc durante aquellos das en que me beb un barril entero de cataln en la tienda de los Flores, sin que ellos se dieran cuenta de mi maa!

Le voy a contar a usted cmo lo hice, por si algn da quiere aprovecharse de mi truco: En la tienda de los Flores los barriles del vino servan de respaldo a las sillas de los visitantes. En calidad de tal, llegaba yo todas las noches y tomaba asiento, muy en mi juicio, cerca de uno de los barriles.

Despus de un rato de charla me pona en pie con grandes dificultades y hablando entre dientes. Pero este Pito Prez cmo se emborrachar! Llega en sus cabales y se va siempre en cuatro patas. Y era verdad. A gatas tena que atravesar las bocacalles para no perder el rumbo de mi casa, unas veces maullando como gato, y otras, ladrando como perro, de modo tan real, que los autnticos animales me seguan pretendiendo jugar conmigo.

El secreto de mis borracheras era ste: Con un tirabuzn logr hacer un agujero en la tapa de uno de los barriles y por all introduje una tripa de irrigador que, pasando por dentro de mi chaqueta, llevaba a mi boca el consuelo de tan sabroso lquido que, de tanto chupar, se liquid tambin para siempre.

Con un pegote de cera de Campeche disimulaba la existencia del agujero. Lstima que otros no puedan disimularse lo mismo. El vicio del vino es terrible, amigo, y el borracho, por principio de cuentas, necesita perder el pudor. Cuesta trabajo perderlo, pero cuando uno lo pierde, qu descansado se queda, como dicen que dijo uno de los sinvergenzas ms famosos de Mxico. Cunteme cosas de su vida, Pito Prez.

No puedo ahora, porque tengo que acudir a la cita de un amigo que me ofreci regalarme con unas copas; sera un sacrilegio desaprovechar tan rica ocasin. Vamos a cerrar un trato: venga usted todas las tardes, y yo le pagar su conversacin, al bajar de la torre, con una botella.

De lo que yo elija? De coac? De champaa? Pero no se asuste; esas bebidas son para ricos desnaturalizados que no sienten amor por nuestra patria. Imagino que los que toman esas cosas son como aquellos mexicanos que fueron a Europa a traerse a un prncipe rubio como el champaa. Hay que gastar de lo que el pas produce: hombres morenos, como Jurez, para que nos gobiernen; y para beber, tequila, charanda o aguardiente de Puruarn, hijo de caa de azcar, que es tan noble como la uva.

Le aseguro que si en la misa se consagrara con aguardiente de caa, los curas seran ms humildes y ms dulces con su rebao.

Bueno, es usted tan pintoresco que le pago cada hora de conversacin con una botella de ese aguardiente de Puruarn que usted exalta tanto.

As somos los hombres de malos: ofrecemos un aperitivo a un hambriento, pero nunca una pieza de pan! Y usted piensa que va a divertirse oyndome, y que mi vida es un mosaico de gracias o una cajita de msica que toca solamente aires alegres?

Mi vida es triste como la de todos los truhanes, pero tanto he visto a las gentes rer de mi dolor, que he acabado por sonrer yo tambin, pensando que mis penas no sern tan amargas, puesto que producen 3 en los dems algn regocijo. Me voy en busca de mi generoso copero, porque yo nunca falto a mi palabra de beber a costa ajena. Maana le tocar a usted su turno, de acuerdo con lo estipulado. Y Pito Prez desapareci por el caracol de la torre, como un centavo mugroso por la hendedura de una alcanca.

Pito Prez lleg a nuestra cita, con exactitud cronomtrica. Su porte era el mismo del da anterior, luciendo adems, un cuello postizo, de celuloide, una corbata de plastrn, que semejaba nido despanzurrado, y un clavel rojo en el ojal, como mancha de sangre sobre la sucia chaqueta. El sol pareca tambin un clavel reventn prendido en la mantilla de encajes del firmamento. Viene usted muy elegante, Pito Prez. En qu forma! Ni mi madre me reconocera. Lo malo est en que no armoniza el terno con el color de los zapatos, y en que el sombrero me viene chico porque el difunto era menos cabezn que yo.

Nombr a mi madre y comenzaremos por ella la narracin que usted me ha pedido y que creo completamente intil. Mi madre fue una santa que se desvivi por hacer el bien. Ella pasaba las noches en claro velando enfermos, como una Hermana de la Caridad; ella nos quitaba el pan de la boca para ofrecerlo al ms pobre; sus manos parecan de seda para amortajar difuntos, y cuando yo nac, otro nio de la vecindad se qued sin madre, y la ma le brind sus pechos generosos.

El nio advenedizo se cri fuerte y robusto, en tanto que yo apareca dbil y enfermo porque la leche no alcanzaba para los dos. Este fue mi primer infortunio y el caso se ha repetido a travs de toda mi existencia. Crec al mismo tiempo que mis hermanos, pero como no haba recursos para costearnos carrera a los tres, ni becas para todos, prefirieron a los dos mayores; de modo que Joaqun fue al Seminario y Francisco a San Nicols, porque mi madre quera tener sacerdote y abogado.

El uno para que nos tuviera bienquistos de tejas arriba, y el otro para que nos defendiera de tejas abajo.

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